En el piso más humilde
del callejón de la Cera
canta una madre cual canta
el pájaro en primavera.
-¿por qué -le dice el marido-,
por qué tan alegre cantas
cuando aquí sólo hay tristezas
y penas tenemos tantas?
¿y tú cantas? ¡Dios me valga!
¿Quieres que el dolor se ignore?
¿Por qué cantas, amor mío?
- Para que el niño no llore.
J. Verdaguer.